El 26 de febrero de 2018, por la mañana, mientras el acusado 1 estaba en el trabajo, el fallecido llegó a su domicilio y dejó la droga allí para los acusados, y según el acuerdo entre ellos, los acusados debían transferirle el dinero más tarde por la noche, una vez que el fallecido hubiera terminado su trabajo.
En cierto momento, tras fracasar su intento de robar las drogas y como pretendían tomarlas sin pagarlas, los acusados decidieron asesinar al fallecido y tramaron un plan para llevar a cabo su decisión. Como parte de este plan, los acusados se reunieron la noche del 26 de febrero de 2018 en la casa del acusado 1, donde esperaron al fallecido y planearon llevarlo bajo falsas apariencias a un lugar apartado y tranquilo; El acusado 1 se llevó calcetines, en los que planeaba insertar una piedra, con la que golpearía al difunto por sorpresa por detrás; Los acusados se cambiaron de ropa a ropa oscura y dejaron sus teléfonos móviles en la casa del acusado 1 para que no pudieran ser reparados. El 27 de febrero de 2018, aproximadamente a las 2:30 de la madrugada, cuando el fallecido llegó frente a la casa del acusado 1, los acusados afirmaron falsamente que el dinero no estaba en su posesión, sino en un escondite, que también serviría como lugar de encuentro en futuros intercambios de drogas; Subieron al coche del fallecido y le indicaron que llegara al Bosque Ivim, donde aparcó el coche. Ya cuando el fallecido llegó a la reunión, los acusados notaron que llevaba un arma y, para permitir la continuación del plan, le persuadieron para que dejara el arma en el coche como condición para continuar el trato.
Los acusados y el fallecido caminaban por el bosque hacia un lugar alejado del aparcamiento del coche, bajo el pretexto de que el dinero estaba allí, mientras discutían supuestas futuras transacciones de drogas, y en un momento dado el acusado 1 golpeó al fallecido por la espalda, con varios golpes con el calcetín en el que había colocado una piedra, el fallecido cayó al suelo y los dos acusados lo golpearon juntos con puñetazos, patadas y piedras, mientras el fallecido gritaba y suplicaba por su vida. Hasta que dejó de responder. Los acusados empezaron a arrastrar al fallecido hacia el coche y, en un momento dado, al notar que aún respiraba, siguieron dándole patadas hasta que dejó de responder y pensaron que estaba muerto. Tras llegar con el fallecido en el coche, los acusados lo recogieron y lo colocaron en el asiento del conductor; El vehículo descarriló desde donde estaba aparcado, hasta que chocó contra una estructura de hormigón y se detuvo.