Las redes sociales exponen a sus usuarios a una gran cantidad de información de gran valor educativo, social y económico, transmiten información y opiniones a toda velocidad de un extremo al otro del mundo a un número exponencial de usuarios, contribuyen al discurso público y enriquecen el mercado de opiniones. Son - entre otras cosas - una base para revoluciones, el rompimiento de convenciones, una plataforma para la expresión de protesta política y social, un ámbito comercial y el movimiento de movimientos de masas. Crean una nueva cultura, un discurso nuevo y rápido, y se caracterizan por una gran accesibilidad, alta y rápida. Ya son mucho más que la "plaza del mercado moderna", como la cadena ha descrito en el pasado. Son la "hoguera tribal".
Los estudios ya han demostrado que las redes sociales contribuyen a revoluciones sociales y políticas (A. Gilboa, "Regional Uphesor: The Arab Spring and Facebook," Journal of Intelligence and Security Affairs of the Intelligence Heritage Center, junio 66, 2013, p. 25), y que tienen un impacto significativo en el desarrollo electoral [(K. Nahon, S. Rivnay Bahir, "Propaganda electoral a ojos de Internet y redes sociales: material de fondo para la Comisión Beinisch"; A. Weiner y A. Eli, "Preparativos de las redes sociales para las elecciones estatales en todo el mundo: Reseña actualizada" (2022)], y sobre hábitos de consumo (T. Laor) "'¿Dónde estás? ¿Estás aquí? ¿No aquí? ¿No aquí? ¿Aquí? Aquí, la diferencia en la presencia de distintos grupos en redes sociales y sus patrones de consumo," Kesher No. 60, primavera 2023, pp. 158-179).
- Por otro lado, es imposible ignorar el aspecto negativo que acompaña a la actividad de las redes sociales. Sin ninguna referencia a su explotación con fines criminales reales, lo cual ciertamente está prohibido, inválido y reservado para todas las opiniones, el uso no criminal de ellos también plantea considerables dificultades. Ante todo, pondremos ante nuestros ojos el fenómeno de las "noticias falsas" que abarca la difusión de opiniones, ideas y eventos que simplemente no existieron y que no fueron creados o sacados de contexto, y que causan graves daños al buen nombre y reputación de una persona, así como al fenómeno del ciberacoso.
La era del smartphone ha proporcionado a los usuarios de Internet y redes sociales herramientas y aplicaciones fáciles de usar que permiten la creación y el intercambio de publicaciones difamatorias, en forma de mensajes de texto en grupos de discusión, mensajes cortos en redes sociales ("publicaciones"), compartidos y me gusta (me gusta y no me gusta), plataformas para artículos de opinión, artículos sobre diversos temas y promociones ("blogs") y vídeos ("reels").