Una recreación del incidente muestra que el agresor habló bastante con el menor. En respuesta a la pregunta del interrogador sobre si creía que podría reconocer su voz, el menor respondió afirmativamente. También se puede deducir por las declaraciones de la menor que, además de los actos crueles cometidos por el agresor, no gritó ni la golpeó, sino que intentó tratarla con educación y cortesía (expresiones que usó la menor en otro mensaje que le fue arrebatado), dejarla beber y escoltarla del patio a la calle.
- Otro detalle sobre las características del atacante surge de la carpeta preparada al día siguiente de la restauración, el 20 de abril de 1999, en la que aparece la inscripción "Cabello negro en las orejas". En una declaración recibida del pintor el 3 de octubre de 1999, Hela afirmó que consideró oportuno mencionar el vello en sus orejas, porque tenía la impresión de que el menor tenía una memoria clara y la impresión de un vello anormal en la oreja. Este asunto fue abordado en la sentencia del tribunal de primera instancia, y citaré las siguientes palabras:
"... Como mencioné, la menor describió al criminal varias veces y no mencionó que vio pelo en sus orejas. La primera vez que se habló de vello en las orejas fue cuando se ilustró la capa del sospechoso. Para ser precisos: el ilustrador no fue interrogado, y no está nada claro si la menor le dijo que vio pelos en las orejas del sospechoso. Por otro lado, no hay ningún memorando que indique que alguno de los agentes de policía en la comisaría viera pelo en las orejas del demandante.
[ ] ... Por tanto, surgió la pregunta: ¿por qué se indicó en las solicitudes de detención, entre otros detalles señalados, que la niña afirmó haber visto pelo en las orejas del violador, y que el demandante efectivamente tenía una lección sobre sus oídos? No recibimos respuesta a esto, y las respuestas evasivas de la policía en el tribunal dieron testimonio de la desgracia y de un intento incansable de seguir reforzando sus afirmaciones falsas e infundadas.