Como se señaló antes, fue el acusado 2 quien inició la conversación con el comandante de la Unidad de Inteligencia mientras pedía contar "toda la verdad", dijo que sabía quién era el asesino y pidió protección a la policía, aparentemente después de que la declaración de la investigadora Benita le presionara de que no decía toda la verdad y que había notado moratones en su cuerpo. Al escuchar la conversación que tuvo lugar entre él y el comandante de la Unidad de Operaciones Especiales, queda claro que tras el primer interrogatorio, el acusado 2 entendió muy bien las pruebas que tenían los investigadores, entendió que muy pronto se formarían pruebas adicionales que lo vincularían con el incidente, y decidió salvarse el pellejo y liberarse de la implicación en el asesinato, al tiempo que atribuía toda la responsabilidad del incidente al acusado 1; Y parece que esta visión también describió las versiones que dio después. En este contexto, cabe señalar que el Demandado 2 magnificó el papel del Demandado 1 en el incidente y redujo su parte, incluso de forma más radical que la utilizada por el Demandado 1 en sus declaraciones; Y que, a diferencia de la primera confesión del Acusado 1, que pudo haber surgido de una introspección que realizó y cierto remordimiento, la confesión del Acusado 2 al Comandante de la Unidad de Inteligencia se caracterizó principalmente por la manipulación, su capacidad para mentir sin pestañear y su extrema concentración en sí mismo, hasta el punto de que le cuesta ver la gravedad de sus actos y el alcance de su implicación en el asesinato de una persona, incluso según la versión falsa y restrictiva que dio.
Queda claro por la grabación de la conversación con el comandante de la Unidad Central de Inteligencia que todos los esfuerzos del acusado 2 se dirigieron a intentar presentarse como una persona normativa que estuvo involucrada en el incidente (como también se vio en su testimonio ante nosotros), de retirarse del expediente y, especialmente, de negociar con los investigadores la compensación que recibiría si les contaba lo que sabía, y un intento de obtener promesas sobre su futuro. En este contexto, cabe señalar que, aunque al principio el acusado pidió dos promesas de proteger su vida y la de su familia y se presentó como alguien que temía testificar que estaba amenazado y asustado, más tarde pidió al comandante de la Unidad Central de Inteligencia garantías de que no le ocurriría nada legalmente; para ayudarle y sacarle de "esta mierda"; dijo abiertamente que no tenía miedo de testificar por "el asunto de testificar sobre mi polla"; y preguntó si iría a la cárcel, si se abriría un caso de asesinato contra él y cómo afectaría eso a su reclutamiento y empleo en el futuro (p/11, pp. 13, s. 5-18, p. 15, s. 4 a p. 16, s. 22); cuando en esta etapa ya está claro que no tiene miedo ni amenaza, Y que todo su propósito es recibir un "billete de salida" de la bolsa a cambio de las cosas que va a dar.