En respuesta a la pregunta sobre el arma, el acusado 1 confirmó que el acusado 2 le pidió varias veces al fallecido que dejara el arma en el coche, y a la pregunta de dónde la había colocado, respondió que cuando llegaron al coche para recoger el cuerpo, el arma estaba en el asiento del conductor y desde allí la llevaron (ibid., en los párrafos 104-111).
Cuando le preguntaron qué diría si el acusado 2 dijera en su interrogatorio que el acusado 1 fue quien planeó y cometió el asesinato, respondió que estaba dispuesto a enfrentarse a él. A la pregunta de si, en lo que a él respecta, el acusado 2 era el responsable del complot para asesinar al fallecido, respondió afirmativamente y dijo que era por dinero (párrafos 112-117). Más tarde dijo que mantenía una relación amistosa con el fallecido y que no tenía ningún conflicto con él; Y a la pregunta de por qué, entonces, asesinarle de una forma tan brutal, respondió: "No es que planeara asesinarle (palabra poco clara), no formaba parte de la agenda... Simplemente resultó así... No es que lo planeara, no es que viniera a golpearlo deliberadamente para asesinarlo, todo pasó demasiado rápido, no es, ni siquiera sé cómo definirlo, fue solo un boom boom y un pinetto" (P/7 S. 178-190, P/7C, p. 21).
En un enfrentamiento que tuvo lugar entre los acusados el 7 de marzo de 2018 a las 11:16 a.m. (Informe de conflicto P/8, CD P/8B, transcripción P/8A;Cabe señalar que algunas de las citas citadas a continuación no aparecen en la transcripción, pero se escuchan claramente en el disco que documenta la confrontación – P/8B), el acusado 1 relató de nuevo cómo se formuló el trato de drogas, en el que el acusado 2 intentó comprar las drogas al fallecido; y cómo el domingo intentaron entrar a la fuerza en la casa del fallecido por iniciativa del acusado 2, pero no tuvieron éxito y regresaron a su domicilio. Según él, ese día el acusado 2 se quedó a dormir con él y le dijo que tenía el dinero para comprar las drogas, así que habló con el fallecido por teléfono y acordaron que el fallecido le llevaría las drogas a casa, y que al día siguiente el acusado 2 le llevaría el dinero. A la tarde siguiente, mientras estaba en el trabajo, el fallecido llevó las drogas a su casa y las dejó en el salón (P/8A, pp. 4-7).