Según él, tras tirar la ropa, continuaron hacia el tren, donde en una zona de aguas residuales lanzó las llaves del coche (el acusado 1 señaló una zona baja y vegetada al lado de la carretera, con agua turbia dentro). Según él, el acusado 2 preguntó por las llaves y comprobó que estaban en su poder; el acusado 2 le gritó "Tíralas ahora, idiota", y él las tiró al agua y accidentalmente también tiró las llaves de su casa, luego bajó a buscar y no pudo encontrar las llaves. Más tarde, el acusado 2 fue al tren y regresó a casa (ibid., pp. 11-15). A la pregunta de si había algo que se tirara y no se recogiera, el acusado 1 respondió que había una bolsa adicional de ropa, un fajo de llaves, gas lacrimógeno y un paquete de tabaco pertenecientes al fallecido que el acusado 2 había tomado y que no sabía qué había hecho con ellos (ibid., p. 17).
Cuando le preguntaron si tenía algo que añadir, respondió que cuando estaban en la fiesta, habló con el acusado 2, "y me dijo que tuviera cuidado de no hablar de ello con nadie porque si no, me haría daño a mí y a mi familia" (ibid., p. 15).
En el interrogatorio posterior a la reconstrucción, el Demandado 1 repitió su descripción de sus conversaciones con el Demandado 2 y sus acciones cuando llegaron a su casa; describió cómo se despertó al día siguiente con dolores de cabeza, somnolencia y mareos, sin recordar nada, pero cuando vio al Demandado 2 "las fichas empezaron a caerme poco a poco"; describió cómo se deshicieron de los objetos mientras acompañaban al Demandado 2; y afirmó que cuando le dijo al Demandado 2 en la fiesta que se sentía mal por esas cosas, Él respondió: "Debería callarme y que no lo era, y que si hablara, se aseguraría de hacerme daño" (P/7 S. 55-64).
Respecto a la ropa encontrada en el cubo de basura, el acusado 1 volvió a identificar su camiseta, sudadera azul y pantalones negros como suyos, y la chaqueta negra como pertenecientes al acusado 2, y añadió : "Y si no me equivoco, había uno de sus calcetines ahí. Podría ser que fuera mi calcetín de casa porque él me cambió de ropa" (ídem. en 132-134). Además, afirmó que el acusado 2 estaba con él cuando escondió el arma y vio exactamente dónde la escondió (ibid., en los párrafos 118-122); Cuando se le preguntó qué planeaban hacer con el arma, respondió que el acusado 2 planeaba venderla y que tenía a alguien que la comprara, y que al principio también quería quedarse con el coche, pero como no tenía el código y lo quemaron, no funcionó (ibid., en los párrafos 129-131).