El acusado 2 declaró que el acusado 1 le dijo que tenía un amigo que vendía drogas, que fueron a la casa del amigo fallecido el día antes del incidente y fumaron con él algo del cannabis que él vendía, mientras que el acusado 1 y el fallecido hablaron sobre el coste de comprar 70 gramos de cannabis; Se suponía que el Demandado 1 debía pagar la droga, y él mismo vino como amigo del Demandado 1 porque quería fumar y probar la droga, y quizá comprarla más tarde. En un momento dado, el fallecido dijo que tenía que ir a trabajar y se marcharon, y como el acusado 1 no quería pagar la cantidad que el fallecido había pedido por las drogas, el acusado 1 sugirió que entraran a robar el apartamento del fallecido para robarlas, y él aceptó. Al no poder entrar en la casa del fallecido por la puerta y las ventanas, abandonaron el lugar; El acusado 1 habló con el fallecido y al día siguiente le dijo que el fallecido había traído las drogas a su domicilio, que no estaba interesado en pagarlas, pero quería amenazarle y le pidió que acudiera a él (pp. 452-454).
Según él, aunque tenía dudas, fue a la casa del acusado 1 por la tarde, quien le dijo que el fallecido debía llegar después de que terminara el trabajo, y se sentaron con su vecino y la novia del acusado 1, fumaron drogas del fallecido y bebieron alcohol. Al cabo de un tiempo, el fallecido llamó al acusado 1 y le dijo que estaba esperando abajo, y el acusado 1 le pidió que bajara con él; Cuando el plan era amenazar e intimidar al fallecido para que el acusado 1 no pagara las drogas, y el acusado 1 quería llevarlo a un lugar apartado y tranquilo, ya que no quería causar ruido entre los vecinos ni amenazarle bajo su casa. El acusado 2 alegó que él mismo solo quería fumar de las drogas sin pagarlas, y que su trabajo era acompañar al acusado 1 debido a su aspecto grande y amenazante (pp. 455-456, 478, 483).
Los acusados subieron al coche del fallecido, y el acusado 1 ordenó al fallecido que fuera al bosque. Cuando llegaron, el acusado 1 habló con el fallecido y le dijo que no recibiría dinero por las drogas, empezaron a discutir, y entonces el acusado 1 le dio al fallecido un número de "kappas" y "no recuerdo si le di un kaffa o si lo toqué." El fallecido se giró y cayó hacia atrás con la cabeza sobre una piedra, y tras unos minutos en los que el acusado 1 intentó hablar con él y despertarlo, vieron que el fallecido no respondía y notaron sangre goteando de su cabeza, y debido a la lluvia que caía el flujo sanguíneo aumentó considerablemente. Estaba en estado de shock, nervioso por la situación y no podía pensar con claridad; el acusado 1 le dijo que el fallecido no respondía, y por ello comenzaron a arrastrarle al coche pensando que quizá el calor mejoraría su estado (pp. 456-458, 483, 486-487).