Sobre la base de los datos presentados anteriormente, no se puede escapar a la conclusión de que todos los vídeos del Ayuntamiento de las horas de la mañana, en los que se basaba el informe de visualización P/45, se perdieron sin posibilidad de recuperación debido a una omisión negligente por parte del equipo de investigación. La cuestión de cómo se perdieron exactamente los vídeos es irrelevante, ya sea que haya sido el investigador Ibrahim quien olvidó el disco duro de su habitación en Eilat, si el investigador de uno u otro paró por no copiar los archivos al servidor designado antes de que el disco duro se guardara en el armario de la unidad, o si fue el agente de policía quien formateó el disco duro sin verificar que los archivos se hubieran copiado y respaldado. Lo principal es que la pérdida está completamente arraigada en la conducta defectuosa de la unidad de investigación, que fue negligente en su función y no cumplió con su deber, aunque fuera por fallo temporal y no por malicia o intención deliberada, de presentar los vídeos en bruto ante la defensa y ante el tribunal.
Sobre la base de lo anterior, la defensa inicialmente solicitó no aceptar el informe de visualización P/45 como prueba, ya que es una prueba auxiliar, que no puede sustituir la prueba original – los propios vídeos – y en este contexto véase el intercambio en las páginas 250-256 de dicha transcripción. Tras escuchar el resumen de los argumentos de las partes, instruimos que el informe de observación fuera aceptado como prueba y que la defensa tendría derecho, en la medida que considerara oportuno, a volver a plantear sus argumentos, tanto en lo que respecta a la admisibilidad en sí como al peso de las pruebas, en el marco de los resúmenes. Un examen de los resúmenes de la defensa muestra que en la práctica abandonó todos sus argumentos sobre este asunto, y no plantea más reservas sobre la admisibilidad del informe ni su importancia. Cabe señalar que esta postura no es una omisión accidental ni un desprecio no intencionado, ya que de hecho la defensa ya no disputa la actividad conjunta de Mitsubishi y Toyota hacia el fallecido, y por tanto tampoco encontró motivo para discrepar de los horarios y rutas de los vehículos en las horas de la mañana en las proximidades del domicilio del fallecido.