En su testimonio suprimido en el tribunal, hubo un cambio real en sus versiones de estos temas, y no solo en ellos, como se detallará más adelante. Esta vez, a pesar del paso de los años, el acusado describió en detalle los hechos del día de su detención y confirmó explícitamente su implicación en todos los actos documentados en los vídeos y testimonios. Mientras tanto, confirmó que había recogido a Udai y Abd al-Hadi en la estación de tren de Holon, y juntos fueron a Holon y Beit Shemesh a comprar cosas para el trabajo. También confirmó que fue él quien llamó a Abdullah al-Khatib y le pidió que viniera a Tel Aviv a remolcar un Mitsubishi Outlander. Abdallah respondió que estaba atrapado y que vendría más tarde, y cuando estuvo libre por la noche, el acusado le dijo que fuera a Tel Aviv y esperara cerca de Abu Kabir. Mientras tanto, condujo con Abed y Odai hasta el aparcamiento del Mitsubishi, y Abed bajó del Mazda y condujo el Mitsubishi. Abed también quiso reemplazar las matrículas, y lo hizo con la ayuda del destornillador del acusado. El acusado admitió haber intercambiado los números y cargar el Mitsubishi en la grúa, y que mintió en sus interrogatorios a la policía sobre todos estos asuntos, incluyendo la afirmación de que fueron los policías quienes colocaron las placas replicadas en el Mazda. Más adelante en el interrogatorio, le mostraron un vídeo del reemplazo de matrícula, y confirmó que conducía el Mazda, salió del coche con una máscara anticorona en la cara, entregó el destornillador a Abed y le ayudó a cambiar las matrículas [transcripción del 11 de septiembre de 2024, pp. 408-472].
Por ello, el acusado confirmó en su testimonio en el tribunal todos los datos que estaban en disputa en el contexto actual en el momento en que se presentó la acusación, a la luz del cuerpo probatorio incriminatorio y exhaustivo recogido por el equipo de investigación, que incluía los vídeos, los informes de los rastreadores y detectives, y el testimonio del conductor de la grúa. La versión falsa que dio en sus interrogatorios a la policía sobre todos estos asuntos fue claramente refutada en las pruebas recogidas, y de hecho dejó al acusado sin otra opción que confirmar los hechos que surgieron de las pruebas recogidas. La importancia probatoria que debe atribuirse a esas mentiras, cambios de versión y testimonios suprimidos será examinada más adelante, y en el presente contexto me centraré únicamente en los hechos que han sido probados, que vinculan claramente al acusado con una implicación directa y dominante en el intento realizado por él y otros familiares, con la excepción del Mitsubishi, que estuvo profundamente involucrado en la comisión del asesinato, desde el aparcamiento donde estuvo "en refrigeración", disfrazando su identidad devolviendo las matrículas originales, sacándola de la escena del asesinato y despidiéndola de cualquier par de ojos investigadores.