Se afirma que el nombre de Gutwein es un hombre enfermo, superviviente del Holocausto, que ya ha alcanzado el heroísmo y que fue uno de los fundadores y constructores del pueblo (su hija ha vivido en el pueblo durante muchos años). Se afirmó que durante años Gutwein actuó en beneficio del pueblo y de los refugios, sin compensación alguna, en consulta con organismos profesionales, que en retrospectiva resultaron no haberle informado de toda la información relevante sobre lo que ocurría en el pueblo y sobre la inversión en la filial, y de hecho algunos le engañaron a él e incluso otros le engañaron. También se afirmó que con los años Gutwein enfermó, pasó gran parte de su tiempo en el extranjero y no participó en absoluto en las actividades de la empresa.
En nombre de los directores, se argumentó que la creación de la filial no fue negligente y, de hecho, aunque la filial había acumulado pérdidas desde 1997, y a pesar de que desde su creación (en 1991) la empresa había transferido grandes sumas de dinero a la filial, la negligencia no se atribuyó al consejo de administración durante esos años. Por lo tanto, argumentaron los directores, no está claro por qué la inversión en la filial se convirtió repentinamente en un acto negligente que da lugar a una causa de acción, y dónde pasa la línea entre una inversión legítima y una inversión negligente. Según los directores, como mucho se puede argumentar que la inversión en la filial fue una inversión fallida que no indica negligencia. Se enfatizó que aceptar la demanda en su contra conduciría a una situación en la que cualquier empresa perdedora podría presentar una demanda por negligencia contra sus directores.
B.3. Las reclamaciones de las partes respecto a la responsabilidad de la aseguradora
- Según los demandantes, Migdal aseguró a los directores bajo la póliza de "Seguro de Responsabilidad Civil para Directivos de la Compañía" numerada 2520000311/02 (en adelante: la póliza), por lo que Migdal debe compensar a los demandantes por los daños causados debido a la negligencia de los directores. En respuesta, Migdal argumentó que la reclamación contra ella debía ser desestimada debido a la falta de cobertura de seguro conforme a la póliza y sus excepciones.
Migdal hizo varias afirmaciones principales: Primero, se alegó que antes de la emisión de la póliza, se dieron respuestas falsas y engañosas sobre el estatus de la empresa y la filial en los formularios de oferta rellenados y firmados por Pinkovich, y que la falta de divulgación de esta información constituye un incumplimiento del deber de divulgación impuesto al asegurado. En segundo lugar, según Migdal, dado que la póliza se basa en reclamaciones realizadas y cubre únicamente reclamaciones presentadas por primera vez durante el periodo de cobertura del seguro bajo la póliza (incluyendo circunstancias que puedan llevar a dichas reclamaciones), las circunstancias del caso en cuestión, que se conocían antes de la firma del contrato de seguro y no se entregaron a Migdal, no están cubiertas por la póliza. En tercer lugar, se argumentó que la reclamación se refería a la gran mayoría de los actos cometidos antes del periodo de la póliza o de la fecha retroactiva establecida en él. En cuarto lugar, según Migdal, algunos de los actos atribuidos a los directores (incluyendo un incumplimiento flagrante del deber fiduciario y todos los actos atribuidos a Pinkowitz) están excluidos de la póliza y no pueden asegurarse, como consta en el artículo 263 de la Ley de Sociedades. Finalmente, se argumentó que, según la disposición de la cláusula 4.14 de la póliza, una reclamación presentada por iniciativa de la compañía no está incluida en la cobertura del seguro.