En consecuencia, la redacción modificada de la sección 23a(b) de la Ordenanza de Registro ahora indica que la orden de registro debe establecer objetivos y condiciones que reduzcan la violación de la privacidad implicada en el registro, en lugar del requisito general de su versión anterior:
"No obstante las disposiciones de este capítulo, no se realizará un registro según lo establecido en el apartado (a), salvo de acuerdo con una orden de un juez conforme al artículo 23, que establezca explícitamente el permiso para penetrar material informático o producir resultados, según el caso, y especifique los propósitos y condiciones del registro, que se determinarán de manera que no vulnere la privacidad de la persona más allá de lo requerido."
Así, el legislador estableció dos condiciones acumulativas para la emisión de una orden de registro en un ordenador, y en particular en un smartphone, que difieren en parte de las que se aplican a un registro de inmuebles:
La primera condición es que se cumpla uno de los motivos para el registro establecidos en la sección 23 de la Ordenanza de Registro, citado anteriormente;
y la segunda condición, única de las órdenes de registro en ordenadores, es que los propósitos y condiciones del registro se determinarán en la propia orden y garantizará que la violación de la privacidad de una persona no sea "más allá de lo requerido" (mi opinión en el caso Urich I, en el párrafo 24; y en varias mociones en Criminal Shimon, en el párrafo 26).
- Desde que se modificó la sección 23a(b) de la Ordenanza de Registro en 2005, la importancia de encontrar un equilibrio delicado y preciso entre la necesidad de realizar registros informáticos para promover investigaciones penales y el derecho a la privacidad del propietario del ordenador y de quienes pertenecen a sus círculos sociales se ha vuelto aún más evidente. Esto se debe a que el uso de ordenadores —y en particular de teléfonos móviles inteligentes— se ha vuelto especialmente común. Estos dispositivos están ahora en manos de casi todas las personas y almacenan información inagotable sobre el propietario del dispositivo y sus familiares.
Usando el ordenador y el smartphone de una persona, a menudo es posible conocer su pasado y sus planes de futuro, así como sus aficiones, sus pensamientos, sus sentimientos, sus conocidos, sus amantes y sus haters. Los lugares donde se alojó están documentados con una indicación geográfica precisa, a veces acompañados de fotos, y almacenados a diario en sus dispositivos y cuentas online; y en muchos casos, sus secretos y los de sus amigos se almacenan en su smartphone o ordenador.