El artículo 4 de la Ley de Prohibición del Blanqueo de Capitales establece:
"Quien cometa una acción con bienes, a sabiendas de que son bienes prohibidos, y son del tipo de bienes especificados en el Segundo Apéndice y al valor determinado en el mismo, será condenado a siete años de prisión o a una multa diez veces mayor que la establecida en el artículo 61(a)(4) del Código Penal; A los efectos de esta sección, "conocimiento", excepto para hacer la vista gorda como se define en la sección 20 (c) (1) de la Ley Penal".
La defensa argumentó que las acciones de Yoel Azari no entraban dentro del alcance de la sección 4 de la Ley de Prohibición de Lavado de Dinero, ya que solo era un empleado de MYM. Según la defensa, fueron Meir Mizrahi y Yair Osher quienes manejaron los informes sobre los ingresos de MYM, y Yoel Azari solo proporcionó información en bruto sobre los boletos que vendió. La defensa enfatizó que Yoel Azari no transfirió el dinero del juego a Meir Mizrahi, sino que actuó como su agente, y no se puede decir que el dinero estuviera bajo su control. La defensa también argumentó que Yair Azari no fue acusado de una sección similar, y que esto también debería aplicarse a Yoel Azari, ya que la Sección 4 de la Ley de Prohibición de Lavado de Dinero no se aplica a los empleados asalariados.
Como se demuestra en las pruebas de la acusación y se detalla anteriormente, Yoel Azari era socio de MYM y un alto directivo de la misma, y los fondos recaudados por la empresa y transferidos al extranjero a las empresas de juegos de azar por un importe de muchos millones estaban bajo su responsabilidad y control.
La defensa argumentó además que, dado que había otras personas además de Yoel Azari, que se dedicaban a la venta de boletos de juego, el acusador no pudo probar el alcance de las ventas realizadas por Yoel Azari y, a lo sumo, se puede determinar que los ingresos de Yoel Azari eran el salario total que recibió de su empleador, que ascendía a no más de 450.000 shekels.