Véase, respecto al testimonio del acusado, que, a simple vista, parece perfectamente lógico:
"Este documento, Honorable Juez, revisé este correo, todo este tiempo no recibí ningún documento, algo así, ahora, creo que la señora y ellos, creo, en las comprobaciones que me hicieron en mis interrogatorios, si no me equivoco, me pidieron que les entregara mi correo electrónico, que sacara mi correo, no lo recibí, pero, Honorable Juez, no veo ningún problema en eso. Aunque aceptara y dijera: no conozco a la señorita Liron Mizrahi, no sé quién es, no sé cuál es su papel. No sé por qué cambió de opinión. Y si cambiaba de opinión, que fuera bendecida, digo esto, porque ¿qué escribió? Pero tampoco ayudó en nada, no entiendo qué podría haber relacionado conmigo esta carta de alguna manera" (Prov. p. 1207, s. 10).
Además, en ese momento (19 de marzo de 2011) Ben-Eliezer estaba hospitalizado en estado crítico, por lo que, aunque el acusado hubiera entendido (y no es así) que el correo electrónico estaba relacionado con alguna acción impropia cometida por Azoulay, esto no conduce a una determinación, con el nivel de certeza requerido, de que aprendiera de esto sobre acciones impropias cometidas por Ben-Eliezer en general ni sobre la conversación telefónica que mantuvo con Mimran en particular.
Tal y como están las cosas, no creo que haya implicaciones probatorias para decidir la disputa específica detallada anteriormente, y no considero que los datos presentados apoyen la conclusión de la fiscalía respecto a la conciencia del acusado sobre la conversación "Ben-Eliezer-Mimran".
Quinto, Mimran describió que la conversación con Ben-Eliezer tuvo lugar mientras Ben-Eliezer ejercía como Ministro de Industria, Industria y Trabajo, por lo que enero de 2011 puede considerarse la última fecha posible en la que se celebró. El hecho de que, según la fiscalía, el acusado también tuviera en ese momento otro interés claro en la transferencia del dinero a Ben-Eliezer (en el contexto del procedimiento fiscal) anula la posibilidad de "distinguir" la transferencia del dinero como la única acción que Ben-Eliezer realizó en beneficio de la empresa Shemen en el contexto de la perforación "Ashdod Med", y no permite una conclusión "retroactiva" sobre el conocimiento del acusado respecto a esa acción. Además, ya en enero de 2011, Mimran expresó una postura firme rechazando la posición de Shemen, y esta postura no cambió ni siquiera con el paso de los meses y resultó ser un "hueso duro de roer" que no cambia su postura respecto a la aplicación de los nuevos criterios. Tal como fue así, la afirmación implícita de que en septiembre de 2011 el demandado transfirió 1,5 millones de shekels a Ben-Eliezer como "regalo" por una sola (e implícita) llamada telefónica que no cumplió su propósito está lejos de ser convincente, ni de indicar que era consciente de la misma acción que había cometido Ben-Eliezer.