La plena cooperación, basada en la división de funciones, entre Mitsubishi y Toyota es evidente en cada etapa de los acontecimientos del día, y el papel dominante del demandado se acentua aún más cuando se presta atención a la conexión telefónica entre el abonado 685 del demandado en Mitsubishi y el abonado 141 utilizado por los ocupantes de Toyota. Una revisión de los estudios de medios muestra que hay un contacto telefónico bastante frecuente entre estos suscriptores durante las horas correspondientes, y debe enfatizarse que durante esas horas estas son las únicas llamadas realizadas por el suscriptor 685, y que todas las llamadas son llamadas salientes del abonado 685 al suscriptor 141, lo que significa que todas las llamadas se realizan por iniciativa del demandado y según su elección. Basándose en este último hecho, hay fundamento en el argumento del acusador de que el acusado debe ser considerado como la persona que gestionó toda la operación y como la persona que proporcionó la información e instrucciones en cada momento del día. Incluso si, por precaución, no adopto esta conclusión en su totalidad, no cabe duda de que el acusado desempeñó un papel central y agudo en el plan de asesinato. El acusado es quien verifica la llegada del fallecido al lugar de trabajo en Holon, quien supervisa su salida del lugar, quien informa a sus cómplices y es quien los dirige y les permite llegar y unirse a la vigilancia, al final de la cual se ejecuta el plan de asesinato.
De hecho, las primeras llamadas del suscriptor 685 al suscriptor 141 se realizaron la noche anterior, poco antes de medianoche, de una manera que da fe de la implicación del demandado en la planificación inicial, de su conocimiento de las personas adicionales involucradas y de la división de funciones. El resto de las horas de llamadas que dedica a los ocupantes de Toyota también son indicativas. A las 6:56 a.m., la primera llamada se retira antes de dirigirse al campo. Durante el intento de localizar la salida del fallecido de su domicilio se mantienen conversaciones adicionales y, tras la marcha del fallecido y logra salir de Lod y tomar la Ruta 1 en dirección a Holon, el acusado inicia una larga conversación de unos 10 minutos para una ceremonia de consulta, al final de la cual decide conducir hasta Holon para verificar la llegada del fallecido al garaje. A las 8:05 a.m., informa a sus socios de que el fallecido está en el trabajo, y al final de la revisión al mediodía, informa que el fallecido ha salido del trabajo a las 12:23 p.m. Como resultado, el Toyota abandona la zona del complejo familiar y se producen conversaciones adicionales, en las que el acusado dirige al Toyota hasta que se une a él siguiendo el Hyundai, incluyendo una larga conversación de 12 minutos que termina solo unos minutos antes del asesinato. Para ser precisos, estos son dos teléfonos operativos que vinculan a dos grupos de socios, que trabajan juntos por un objetivo común, y de esto queda claro que las llamadas telefónicas no trataban sobre asuntos actuales, sino más bien sobre la forma en que se presentó el plan de asesinato, y el hecho de que el acusado las iniciara y participara en ellas a lo largo del tiempo, da fe de su centralidad y necesidad para la realización del plan.