Sin embargo, aunque existe consenso sobre la responsabilidad de Bnei Sakhnin por la falta de negarse a jugar un partido, el resumen de la sentencia no registró una condena por este delito. Cabe señalar que tampoco está registrado que Bnei Sakhnin haya sido absuelto de este delito.
- Solo Hapoel Be'er Sheva presentó un recurso contra esta sentencia del Tribunal Disciplinario ante el Tribunal Supremo de la Asociación de Fútbol (en adelante: el "Tribunal Supremo").
- Como parte de la apelación, Hapoel Be'er Sheva se centró en la afirmación de que no fue el estallido de sus aficionados lo que impidió que el partido se celebrara, sino la negativa de Bnei Sakhnin a salir al campo, que en opinión de Hapoel Be'er Sheva es lo que se desprende del informe del árbitro del partido, un informe que no puede ser apelado y del que no puede desviarse. Por tanto, el equipo afirma que no había razón para descontar un punto debido a las "circunstancias agravantes" que no existían y no había razón para fijar un resultado de 0:0 sin puntos.
- El Tribunal Supremo, en una sentencia fundamentada, rechazó la apelación, y detallaré brevemente la posición de los jueces.
El juez presidente, el juez (retirado) Dr. Adi Zarnakin (en adelante: "Juez Zarnakin"), discutió la cuestión principal, que es, como se ha dicho, si también existe responsabilidad del Hapoel Be'er Sheva por no celebrar el partido, y llega a la conclusión de que ambos equipos son responsables de no celebrarlo.
En el caso de Bnei Sakhnin, el juez Zarnakin afirma en el párrafo 26 de su sentencia que Bnei Sakhnin estaba obligada a salir al campo a la luz de las instrucciones del árbitro del partido, a pesar de los sentimientos subjetivos de los jugadores, y por tanto existía margen para condenarla por no haber jugado un partido.
- El juez Zarnakin dictaminó que Hapoel Be'er Sheva también fue responsable de no celebrar el juego, según las pruebas de conexión causal. Según él, existe una conexión causal fáctica y legal entre el motín de los aficionados del Hapoel Be'er Sheva, lo cual es indiscutible, y la falta de celebración del partido, cuando de no haber sido por el motín de los aficionados de la Beer Sheva, el partido se habría celebrado como de costumbre.
A partir de aquí, el juez Zarnakin dictaminó que la apelación debía ser desestimada.