Más allá de eso, y a nivel retórico, hay que preguntarse sobre el cambio en el nivel de certeza del testigo respecto al escenario de "evasión", de modo que un escenario que inicialmente se presenta como "posible" se convierte en una determinación inequívoca al final de la opinión. Así, en el párrafo 12 de la opinión, el testigo se refiere a la mancha de sangre en la rueda trasera derecha y inmediatamente después escribe: "Quizá con la intención de evitar una lesión. ..". En el párrafo 16 de la opinión, el testigo repite la presencia de la mancha de sangre, señalando esta vez que estos "pueden testificar de un intento de evadir...". Y ahora, en la sección de conclusiones, ya no hay duda, y el testigo afirma inequívocamente que las marcas de sangre "indican un intento de evadir el peligro." Esta decisión también caracterizó su testimonio en el tribunal, en el que ascendió a otro nivel y ya no hablaba de intento, sino de evasión: "No sé en qué momento evadió, no tengo idea, pero sé que lo hizo" (p. 485).
Más allá de lo anterior, un acto de evasión implica asumir que el volante se desvió para evitar lesiones al peatón, pero esto no tuvo éxito (y por tanto también se encontraron las letras de sangre en la rueda trasera). En este sentido, véase nuestra referencia anterior a la dificultad de rastrear un elemento mental en un incidente de choque contra un vehículo.
Además, la desviación del vehículo de su carril (ya sea intencionadamente o para evadir) corrobora un detalle significativo del testimonio de Jaudat sobre el hecho de que el vehículo no circuló recto, sino que realizó algún tipo de movimiento con el vehículo (un escenario que el acusado también alegó en su primer interrogatorio). Como se señaló, el perito no puede determinar en qué momento el Dodge se desvió de su trayectoria, por lo que podría haber ocurrido incluso cerca del punto de impacto.
En cuanto a la determinación de que fue un accidente inevitable, todo lo detallado hasta ahora (en relación con la dirección del cruce, la velocidad y la forma de cruzar) es suficiente para poner en duda las suposiciones en las que se basó el perito. De hecho, basta con que el fallecido esté situado a la izquierda en la dirección del recorrido del demandado, de modo que todo el cálculo realizado por el testigo sea irrelevante. A esto añadiremos que aprendemos por las palabras del perito que el acusado tuvo la oportunidad de evitar dañar la forma en que se desvió el volante, cuando según él fue un movimiento reflejo, en cuyo caso fue un periodo de 0,1 segundos, aunque difería de su actuación en otros contextos.