Ya he declarado, en el contexto de la cuenta parcial Nº 1, que no lo veo como una confianza y que considero esto como una admisión por parte de los demandados con respecto a la inflación de los precios.
Como se ha dicho, no necesito este documento para determinar que los informes de ejecución y las facturas adjuntos a ellos son falsos y no reflejan el trabajo realizado y los costes reales incurridos.
La fiscalía argumenta además en el contexto de los informes de desempeño 6-9 que los costos reales aparecen en el número de tarjeta de GWS, P/329, que muestra que durante el período relevante, los gastos de GWS en el proyecto Strauss ascendieron a NSI 1,922,442, mientras que los ingresos de los pagos del Centro de Inversiones ascendieron a NSI 7,500,000. Por lo tanto, la demanda afirma que los gastos totales (algunos de los cuales no se pagaron realmente) se inflaron casi cuatro veces.
La fiscalía alega que la tarjeta GWS es admisible ya que la tarjeta de 1995 fue incautada en la computadora del apartamento de la contadora Iris Cohen, cuando la penetración en la computadora se realizó legalmente, y aunque es posible señalar ciertos defectos en el proceso de incautación, no conducen a la descalificación de la tarjeta como prueba admisible.
Por otro lado, el demandado 1 argumenta en sus resúmenes que la tarjeta producida desde una computadora incautada en la casa de Iris Cohen no es evidencia admisible, ya que la incautación de la computadora y la extracción del material de ella no se hicieron legalmente.
Después de examinar los argumentos de la acusación y la defensa, he llegado a la conclusión de que esta tarjeta es admisible como prueba del software, y no creo que los defectos en la percepción de la computadora y en la producción del material a partir de ella, deban conducir a la invalidación de la prueba o al menoscabo de su peso, hasta el punto de ignorarla. Sin embargo, vale la pena subrayar que las constataciones fácticas se determinaron por la base de la totalidad de las pruebas que se me presentaron, sin basarse en la tarjeta GWS de la empresa, ya que incluso sin los datos que aparecen en la tarjeta, habría sido posible llegar a esas conclusiones fácticas.