En este contexto, cabe señalar que el Tribunal de Magistrados obligó a Kestenbaum a pagar las comisiones de corretaje en virtud de las leyes del emisario, y consideró la compra de la propiedad por parte de Kestenbaum para sí mismo como una desviación de la autorización, lo que permite a Yaacobi considerar a Kestenbaum como su "agente", de acuerdo con Sección 6(b) a la Ley de la Misión. Al mismo tiempo, el Tribunal de Magistrados señaló que era posible alcanzar el mismo resultado en virtud de las leyes de enriquecimiento y no por la ley. En nuestro caso, en vista de la determinación fáctica del Tribunal de Distrito de que Kestenbaum y Koffler eran socios, no estoy obligado a decidir si, en ausencia de una relación de sociedad, Kestenbaum era responsable en virtud de alguna de las alternativas propuestas por el Tribunal de Magistrados, o en virtud de otro acuerdo en el derecho general (por ejemplo, en virtud de un incumplimiento de los deberes fiduciarios impuestos al agente en virtud de Sección 8 La Ley de la Misión (y véase: Aharon Barak La Ley de la Misión - Volumen 1 (2ª ed., 1996), que señalaba que: "De ahí la prohibición al remitente de aprovechar una "oportunidad de negocio" para su propio beneficio")).
- Antes de concluir, señalaré que mi conclusión de que a Kestenbaum se le deben cobrar las comisiones de corretaje es coherente con las sentencias de este tribunal en el caso Mizrahi. En el caso Mizrahi, el tribunal dictaminó en relación con una empresa que no era parte del acuerdo de corretaje, pero que finalmente compró la propiedad, que no era responsable de las comisiones de corretaje, ya que "en el momento de la firma del contrato de corretaje no existía ninguna relación de sociedad o misión", sino solo en una etapa posterior (Mizrahi, párrafo 60 de la opinión del juez Barak-Erez). Parece que, de este razonamiento del tribunal, se deduce que si en el momento de celebrar el acuerdo de corretaje, la sociedad era socia de la empresa que celebró el acuerdo, entonces habría habido margen para obligarla en virtud de dicha sociedad. En nuestro caso, de acuerdo con la resolución del Tribunal de Distrito, en el momento de la participación de Koffler en el acuerdo de corretaje, él y Kestenbaum eran socios. Por tanto, parece que, incluso de acuerdo con el razonamiento del tribunal en el caso Mizrahi, a Kestenbaum se le deben cobrar las comisiones de corretaje, aunque él mismo no firmara el acuerdo de corretaje.
- Por último: sugeriría a mis colegas que se conceda el permiso para apelar y que la solicitud de permiso para apelar sea escuchada como apelación, y que el recurso sea desestimado.
También sugeriré que, en las circunstancias del caso, Kestenbaum y la empresa que posee asumirán los gastos de Yaacobi y la empresa que posee por la suma de 10.000 NIS, y los gastos de Koffler y Bar Yosef por un importe de 2.500 NIS cada uno.
Yechiel KasherJuez |