En la segunda parte de su declaración jurada, el rabino Bronfman se refiere a la aplicación específica de la transacción heter en este caso. Al respecto, declara que 'según la información proporcionada por Feldman' - se intentaron cobrar a la Compañía Bonim y Protegida y a Savyoni y hasta la fecha el demandado no ha podido localizar los activos de dichas empresas para el pago de la deuda - y por tanto está claro que no hay beneficio y no hay nada que obligue a los prestatarios a pagar salvo el capital. Esta parte de la declaración jurada constituye testimonio de oídas, ya que el testigo repite cosas que supuestamente le fue dada por Feldman. En estas circunstancias, esta parte tampoco es admisible como prueba.
Este último defecto podría haberse corregido ostensiblemente si Feldman se hubiera referido en su declaración jurada a los hechos detallados en la declaración jurada del rabino Bronfman - es decir, se hubiera referido a la solicitud de un permiso comercial en el presente caso, incluyendo - y hubiera aceptado jurar que no hubo beneficios para el proyecto objeto del acuerdo (y documentado como se detallará más adelante, en cualquier caso no creo que en estas circunstancias la intención fuera que el acuerdo constituyera realmente un acuerdo de inversión) y además, Incluía en su declaración jurada una declaración sobre la información detallada por el rabino Bornfman en su declaración jurada, incluyendo que en los momentos relevantes no hubo beneficio sobre la inversión. Sin embargo, un examen de la declaración jurada de Feldman muestra que no incluye toda la información mencionada por el rabino Bronfman. Así, Feldman abordó la cuestión del permiso de transacción en los párrafos 30 y 31 de su declaración jurada; en general, en la sección 30 Feldman detalló que intentó incorporar la cláusula exigiendo que se le diera validez halájica y, por tanto, eliminó las palabras de la sección como se detalló arriba, mientras que en la sección 31 Feldman afirmó que:
"Esto significa que, dado que no hubo ningún trato rentable aquí, y todo se vino abajo, no hay obligación de devolver los fondos. Una opinión halájica del rabino Yaakov Bronfman, en Sha'arei Avra, entre otros, sobre las leyes de interés adjunta como declaración jurada."