"P. Confírmeme que no eres un jugador del Hapoel Jerusalén sino del Beitar Jerusalén.
- Así es. Hasta 1994 fui jugador del Beitar Jerusalén, luego fui alternando entre varios equipos. Mi tarjeta de jugador en cuanto salí de Beitar era mía. Cada año escribía en mi contrato que al final del año era imposible escribir 0 shekels, así que escribí que al final del año por 100 shekels me liberarían, para no estar atado a un grupo u otro.
- La tarjeta es tu propiedad, así que te aseguraste de no firmar contratos a largo plazo, pero sí de reservar la opción de continuar o no.
- Así es.
- Cada año, no importa si Hapoel u otros equipos negocian nuevos términos para una nueva temporada.
- Así es."
La continuación de su testimonio (p. 41, s. 32, p. 42, P. 1-25 del 8 de julio de 2010) indica que él mismo se aseguraba de rescindir su contrato cada temporada para no estar atado a un equipo u otro. El hecho de que estuviera cedido y no fuera jugador del Hapoel quedó respaldado por los párrafos 14 y 15 de la declaración jurada del Sr. Sassi y su contrainterrogatorio (p. 56, s. 6-16) y en el testimonio del Sr. Yona (p. 51, s. 5). Un jugador cedido tampoco puede confiar en la continuación del acuerdo.
El último acuerdo del Sr. Schweig por un periodo de nueve meses y medio, desde el 15 de agosto de 2002 hasta el 31 de mayo de 2003. La cláusula 8 del acuerdo establece explícitamente que al final de la temporada, el jugador será liberado. El Sr. Schweig presentó acuerdos para 2000-2001 en los que recibía un salario mensual de 6.800 ILS al mes. (Esto incluye, como se indica en él, las tarifas diarias de convalecencia, viajes y vacaciones. y no dictó sentencia sobre este asunto ya que es marginal respecto a la cuestión en sí).
La cláusula 9B del acuerdo establece: "Las partes pueden cancelar este acuerdo antes de que finalice su periodo de validez, siempre que la cancelación se realice de mutuo acuerdo." En este caso, las partes acordaron cancelar al final de su validez.