Al CEO de Danan en ese momento se le preguntó sobre casos en los que Danan rechazó llamadas de servicio para autobuses, alegando que "no es rentable, está lejos, no enviamos a un técnico allí" y vio esto como la respuesta legítima de Danan a una llamada de servicio (p. 384, s. 27 - p. 385, s. 2).
- Tal conducta es incompatible con las disposiciones del acuerdo, que incluyen un compromiso explícito de Danan de prestar los servicios de forma eficiente y rápida, a satisfacción de los clientes de Lehavot y de acuerdo con los horarios exigidos por los clientes (cláusula 2.2 del acuerdo; y véase, por ejemplo, la cláusula 4.14).
A la luz de esta conclusión, no es necesario profundizar en la cuestión de si la calidad del servicio prestado en el ámbito de los autobuses también lo es, cuando sea posible, estaba defectuoso de una manera que equivale a una infracción (véase, por ejemplo: correspondencia M/112, M/109, M/144 agosto de 2016).
- Dekel explicó la negativa a contratar a un técnico cuando no le resultó rentable a Danan, por el hecho de que Danan no recibió las partes rentables del servicio ("la nata") que Lahavot dejó para sí misma o para las partes que delegaba: "No me dieron la nata, solo me dieron las frutas ácidas que juntaron [podridas] al lado, vete ahora a Jerusalén, coge un autobús y vuelve porque firmaste un contrato conmigo" (p. 346, s. 28 - p. 347, s. 1). "P: Entonces, si entiendo bien, lo que dices es que en realidad hemos conseguido la, A: la fruta agria. P: Exactamente fruta ácida. Y realmente dijimos que a veces no queremos hacerlo y no lo haremos porque la crema o se queda en las 'llamas' y 'llamas', ¿verdad? ¿O lo hacen los garajes, verdad? R: Correcto" (p. 347, párrafos 20-25).
Dekel no sabía si Lehavot se quedaba con trabajos más rentables ("No tengo ni idea"), y para él, eso no significaba más que el hecho de que Danan no conseguía ciertos trabajos ("Lehavot se los dio a otra persona, quizá no lo sé. Sé que no los acepté, lo que hizo 'Lehavot' no era asunto mío", p. 347, s. 26 - p. 348, s. 2). Cuando le preguntaron si en realidad Lahavot había tomado la ley en sus propias manos al decidir qué llamadas a responder, su respuesta fue que Shalhavot había tomado la ley en sus propias manos (aparentemente en el caso de entidades que podrían haber dado aprobaciones) por razones comerciales, "Lehavot fue comercial y dijo para sí misma: 'No me importa el acuerdo porque comercialmente gano más aquí' (p. 348, 24 - p. 249, 9).