Ya en 1996, cuando la CEO asumió el cargo, las relaciones laborales en el sindicato cambiaron al sistema de "favoritos", cuando fue incluida en la "lista negra" y se le bloqueó las oportunidades de ascenso, formación y incorporaciones a cargos. Las respuestas de la Dra. Rosen a todas sus consultas y peticiones para avanzar fueron recibidas con negación y desprecio, y más adelante, la actitud negativa se convirtió en "insultos y abusos reales". El Dr. Rosen la arrastró durante una década con "falsas promesas" sobre aumentar su posición, e incluso afirmó que su papel era "innecesario" y que debería haberse llevado a cabo mediante la externalización. La demandante consideró que el CEO la había dejado "razonar" en una posición que le impedía cualquier desarrollo profesional y asalariado, y con la expectativa de que se rindiera y se marchara.
En la reunión de dirección celebrada el 26 de septiembre de 2017, la demandante fue sometida a un "contrainterrogatorio" en una "audiencia irrespetuosa y unilateral", que alegó que tenía la intención de "frustrar sus justas reclamaciones, como venganza personal." En esa reunión, la Dra. Rosen admitió que fue ella quien nombró a los empleados en puestos a su entera discreción, y que "hay personas en el sindicato con más formación, educación, habilidades y experiencia que Sylvie." También en la misma reunión, el Dr. Rosen dijo: "Si una persona siente que no está recibiendo lo que merece y tiene talento, puede irse a otro lugar de trabajo", y así, según la demandante, "las máscaras se han quitado" y la Dra. Rosen "simplemente dijo que estaba esperando a que me fuera." La demandante afirma que durante sus años en el sindicato, no recibió ni un solo comentario negativo, solo positivo, y que el CEO "simplemente me ignoró y esperó que desapareciera."
Tras la reunión de dirección en octubre de 2017, según el demandante se tomaron "decisiones de actuar" para "vengarse de mí", "menospreciar mi posición" y "reducir mi estatus en el sindicato". Entre otras cosas, se decidió reducir las horas extra de la demandante, y se le exigió presentar informes diarios sobre el desempeño del trabajo por horas, una exigencia que no se exigía a ningún otro empleado del sindicato y que tenía como objetivo "humillarme y disminuirme".