(Véase Civil Appeals Authority 7002/17 Anonymous v. Anonymous (publicado en Nevo, 21 de mayo de 2018); Apelación Civil 6332/15 Salah contra Adawi (publicada en Nevo, 23 de noviembre de 2017))) (y Apelación Civil 3518/16 Fogel contra el Municipio de Tiberíades (publicada en Nevo, 25 de octubre de 2018)).
- Enfatizado en la Parashat Anónimo por encima, entre otras cosas, que "...La presunción se refiere a la manera en que se prueba la ocurrencia fáctica, y no al juicio normativo de cierta conducta como negligencia.". Y más adelante:
Enfatizamos la regla de que la fecha relevante para examinar la falta de conocimiento es la fecha de la audiencia legal y no la fecha del accidente. Esta norma enseña que, desde un punto de vista material, la norma establecida en el artículo 41 está destinada a aplicarse en casos de ambigüedad probatoria objetiva que no dependa necesariamente del conocimiento de la parte lesionada en el momento del accidente. [....] Una revisión de la propuesta de Ley de Propiedad refuerza la conclusión de que la primera condición para la aplicación de la norma se centra en la ambigüedad objetiva y no en la cuestión de si la parte perjudicada sabía "en tiempo real" qué le perjudicó. Sin embargo, enfatizamos que cuando el demandante puede presentar pruebas y no lo hace, la primera condición no se aplicará y, en cualquier caso, la regla de "se da testimonio a sí mismo" no se aplicará (ibid., párrafo 28).
- La primera condición para la aplicación de la norma en cuestión requiere la falta de conocimiento del demandante y su incapacidad para conocer las circunstancias que causaron el daño. Los solicitantes no afirmaron nada ni aportaron pruebas reales en este contexto, y en mi opinión es dudoso que esta condición se cumpla de alguna manera.
- En el caso Kishon anterior (Apelación Civil 6102/13), se sostuvo respecto a la transferencia de la carga debido a "algo peligroso" o "la cosa habla por ello", entre otras cosas, a la luz de la disposición del artículo 38 de la Ordenanza citada, que:
Se argumentó que las fábricas habían vertido materiales peligrosos en el río Kishon, y por tanto la carga recae en los demandados para demostrar que no existe una conexión causal entre su culpa y el daño.