En ese momento, el acusado 3 comenzó a responder preguntas sobre su silencio durante sus interrogatorios con la policía, y en su declaración explicó que permaneció en silencio porque no quería incriminar a Muhammad y al acusado 2 por drogas y asesinato. Dijo que permaneció en silencio porque, incluso si hubiera contado lo de las drogas, habría tenido que incriminarlas. El acusado explicó que efectivamente fue acusado de asesinato, pero que si hubiera hablado también habría tenido que hablar sobre las drogas, y continuó diciendo que no sabía exactamente qué había hecho Muhammad, pero que si hubiera hablado podría haberle metido en problemas (ibid., p. 294, s. 19). En su contrainterrogatorio, el acusado 3 dijo que aún tenía miedo de la familia de Muhammad, que según él podía hacerle "muchas cosas", y que mencionó para explicar a Muhammad: "Tiene a su tío, ¿no has oído hablar de él? Issam..... Te lo digo, Issam Abu Hajaj, su tío...... Asesinó a su hija, la asesinó." El acusado detalla su temor a que se diga que él "nos ha derribado" (ídem., pp. 299, párrafos 10-20).
Cabe destacar que, de todas las pruebas presentadas, se demostró que el Demandado 3 no fue una parte independiente en todos los hechos y, de hecho, actuó como un apéndice del Demandado 2 en los hechos en cuestión.
En todas las circunstancias del caso, y a la luz de todo lo detallado anteriormente respecto a la conexión entre las acciones del Demandado 2 y las acciones del Demandado 3, no se puede decir que la versión suprimida del Demandado 3 presentada anteriormente fuera una versión desvinculada de la realidad, y de hecho, después de determinarse que la versión del Demandado 2 no podía ser invalidada (e incluso después de que se demostrara que el Demandado 3 llegó a la escena del asesinato con su dispositivo móvil, y que no tuvo nada que ver con el viaje para traer un vehículo Mazda desde los Territorios Ocupados), habrá margen para determinar que, incluso respecto al acusado 3, no habrá motivo para desestimar su versión en el tribunal, y este hecho es suficiente para generar una duda razonable sobre su culpabilidad.