Viviendas tuteladas: ¿Está legalmente protegido?
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Viviendas tuteladas: ¿Está legalmente protegido?

August 14, 2017
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En la mayoría de las residencias tuteladas, los aspectos jurídicos son bastante complicados. Uno no compra un apartamento como tal, sino que adquiere el derecho de residencia de por vida, junto con una cesta de servicios adaptados a las necesidades específicas del residente mayor. Estos incluyen servicios médicos, cuidados de enfermería, servicios de ocio y cultura, etc. Un acuerdo de este tipo es una relación jurídicamente vinculante a largo plazo entre la residencia y el inquilino. La forma más habitual de pagar el derecho de residencia y la cesta de servicios es mediante un depósito en metálico de gran cuantía más una cuota mensual de mantenimiento para cubrir los gastos de funcionamiento. En la mayoría de los casos, el depósito tiene un mecanismo de depreciación que varía según el acuerdo o según el tamaño del depósito. El depósito suele depreciarse entre un 2,5% y un 3% anual durante los primeros 10 o 12 años. En algunos casos, el depósito tiene un alto índice de depreciación hasta que se agota. En algunos casos excepcionales, no se produce ninguna depreciación y el saldo del depósito se devuelve a los herederos cuando se desaloja la vivienda. No se pagan intereses por el depósito y no está vinculado al coste de la vida; por consiguiente, cuando los herederos reciben el depósito, su valor real es mucho menor.
Además de los aspectos financieros, el acuerdo debe tener un apéndice. Debe incluir una lista de los servicios médicos y/o de enfermería que ofrece la residencia, como detalles sobre el personal médico interno, los horarios de atención, los distintos procedimientos relativos al alojamiento de los familiares y el mecanismo de toma de decisiones con respecto a las cuestiones médicas del cliente. Además, al tratarse de una transacción inmobiliaria de alto valor, debe considerarse como tal. Esto incluye asegurarse de los derechos de propiedad y, lo que es más importante, si se puede inscribir una alerta cautelar en el Registro de la Propiedad. Esto garantizará los derechos residenciales sobre la propiedad en todos los escenarios posibles, como la venta de la propiedad de la vivienda protegida a otra persona o empresa o la quiebra del propietario legal de la propiedad.
También es importante recordar que la decisión de trasladarse a una vivienda protegida no siempre se basa únicamente en consideraciones económicas. Debido a su naturaleza muy personal, la mayoría de estas decisiones tienen una gran carga emocional y son complejas, lo que a veces dificulta negociar con éxito una transacción. Por ello, es muy aconsejable contratar a un abogado inmobiliario con experiencia para todo el proceso.